Colón sigue firme en la cima y lo hace desde una premisa que Ezequiel Medrán ha logrado instalar en el ADN de este plantel: la capacidad de ser resolutivo incluso cuando el fútbol no fluye. La victoria ante Racing de Córdoba no tuvo el brillo estético de fechas anteriores, pero fue un ejercicio de «paciencia e inteligencia» fundamental para lo que resta del torneo.
Aquí analizo las claves de un triunfo que se explica más desde el carácter que desde la pizarra:
El valor de saber «ensuciarse»
El partido fue, en palabras del propio entrenador, «trabajado de principio a fin». Ante un rival que cerró los pases filtrados y propuso un bloque medio asfixiante, Colón entendió que debía abandonar la lírica y abrazar el «combate»,. La madurez del equipo se vio en su capacidad para no entrar en el juego de las interrupciones y mantener la calma para golpear en los momentos decisivos,.
Medrán fue tajante: para pelear el ascenso hay que «hacer respetar nuestra casa». El equipo se siente cada vez más cómodo de local, alimentado por un «ida y vuelta» con la gente que hoy se traduce en paciencia y aliento constante,. Esa conexión es el motor que permite sostener resultados cuando las piernas empiezan a pesar.
Nombres que dan respuestas: Paredes y Lago
En los momentos de apremio, aparecieron las individualidades para sostener el plan colectivo:
- Tomás Paredes: el arquero estuvo «a la altura de las circunstancias», salvando dos manos a manos que podrían haber cambiado la historia del partido,.
- Nacho Lago: tras una «semana especial» cargada de rumores, el grupo y el cuerpo técnico le brindaron la contención necesaria para que el jugador naturalizara su situación y asumiera la responsabilidad del penal con total respaldo.
La madurez de Colón post-San Telmo
Es evidente que la derrota en la Isla Maciel fue un «golpe duro» que sirvió como un aprendizaje constante. En lugar de hundirse en la duda, el plantel tomó decisiones tácticas y estratégicas que hoy se traducen en tres victorias consecutivas y tres vallas invictas. La resiliencia de este grupo es, quizás, su activo más valioso en este tramo del campeonato.
La alerta roja: el límite físico en Colón
No podemos ignorar la preocupación del cuerpo técnico por la merma física y las lesiones musculares. Las salidas de Mauro Peinipil y Julián Marcioni, ambos al límite de su capacidad, obligan a Medrán a revisar una metodología de trabajo que, aunque busca la intensidad extrema, hoy tiene al plantel «al filo»,. Ajustar las cargas será vital para no perder soldados en la batalla por el ascenso,.
En definitiva, Colón demostró que tiene «hombría» para sostener resultados y que, cuando no puede ganar con claridad, lo hace con la valentía de un equipo que sabe exactamente qué lugar ocupa en la tabla.
