En el vertiginoso mundo de las redes sociales, el tiempo suele ser relativo. Pero en el periodismo, el tiempo es rigor. En las últimas horas, diversos portales de alcance nacional «descubrieron» con asombro un video de Ignacio Lago, figura de Colón, donde se naturaliza su relación afectiva. Lo presentan como una novedad disruptiva, una suerte de «último momento» de la inclusión.
Sin embargo, hay un pequeño detalle que el afán por el clic parece haber omitido: ese video es de mayo de 2025.
El anacronismo del clic
Que una situación cotidiana de hace casi un año se convierta en tendencia hoy nos obliga a preguntarnos qué estamos premiando como audiencia y qué estamos buscando como comunicadores. Mientras los medios de Buenos Aires reflotan un contenido de archivo para traccionar tráfico, en Santa Fe la realidad ya pasó por otro lado.
Ignacio Lago es el mejor jugador que tiene Colón, cumple con el profesionalismo que exige la camiseta del Sabalero y su vida privada ha sido, justamente, privada y natural desde el primer día. El «ruido» mediático actual no es más que un síntoma de la pereza de una prensa nacional en la búsqueda desesperada por los clics.
¿Visibilizar o normalizar? El dilema necesario
Aquí es donde el debate se vuelve profundo. Por un lado, está la lógica que comparto: el día que esto no sea noticia, habremos ganado la batalla contra el prejuicio. Ver un titular que resalta la orientación sexual de un deportista como algo «asombroso» se siente, en pleno 2026, como un retroceso. Debería ser tan irrelevante como el color de sus botines.
Sin embargo, voces respetables dentro del colectivo LGTB plantean una contraparte necesaria: lo que no se nombra, no existe. En un ambiente históricamente machista y conservador como el fútbol —el último bastión donde la identidad suele vivirse bajo llave—, visibilizar sigue siendo una herramienta de libertad. Para muchos, que se hable de esto, aunque sea con delay, es un paso más para que otros jugadores dejen de sentir miedo.
La madurez del vestuario vs. el morbo de los portales
Lo más interesante de este caso no es el video en sí, sino la madurez del entorno. En el vestuario de Colón, esto se naturalizó hace rato. Sus compañeros lo saben, el club lo sabe y el hincha que lo ve dejar todo cada fin de semana también lo sabe.
Si el vestuario y la tribuna ya lo procesaron con la lógica del respeto, ¿por qué los medios nacionales lo siguen tratando como una excentricidad?
La verdadera noticia no es que un jugador sea gay; la noticia es que todavía necesitemos explicar que eso no debería ser noticia.
Como periodistas, tenemos la responsabilidad de no convertir la identidad de las personas en un espectáculo para el rating. Ignacio Lago es figura por profesionalismo y sus goles. Lo que pase afuera de la línea de cal le pertenece a él.
Ojalá que la próxima vez que los grandes portales miren hacia Santa Fe, sea para analizar cómo el fútbol del interior está logrando, en silencio y con trabajo, una madurez que la prensa de la capital todavía no alcanza a comprender.
