Colón llegó al Nuevo Francisco Urbano en su mejor momento del torneo. Tres triunfos seguidos, arco en cero y una idea táctica que empezaba a consolidarse bajo la conducción de Ezequiel Medrán. Sin embargo, la derrota 2-0 ante Morón volvió a poner todo en discusión. En un partido incómodo desde el inicio, el equipo nunca logró imponer condiciones y quedó lejos de la versión que lo había llevado a la cima.
El desarrollo fue claro: Morón manejó la pelota, presionó alto y generó situaciones desde el arranque, mientras que Colón se mostró impreciso, lento y sin peso ofensivo. La expulsión de Matías Muñoz terminó de complicar el escenario y el segundo gol, apenas iniciado el complemento, liquidó cualquier intento de reacción. Solo la actuación de Paredes evitó una diferencia mayor.
Por qué Colón perdió el control del partido
El tropiezo en Morón se explica desde lo táctico y lo futbolístico. Colón volvió a recuperar la pelota demasiado atrás, sin capacidad de transición ni profundidad en ataque. A diferencia de lo que había mostrado en partidos anteriores, el equipo no logró sostener la presión ni acortar líneas, lo que facilitó el dominio del rival.
Además, faltó intensidad en los movimientos colectivos. Las coberturas llegaron tarde, los recorridos fueron largos y el equipo quedó expuesto en varios pasajes del partido. Sin la agresividad que había mostrado en la racha positiva, Colón perdió la iniciativa y quedó a merced del ritmo que propuso Morón.
Un freno en la pelea por la punta
La derrota no solo corta el envión, sino que también impacta en la tabla: Colón ahora comparte la cima con Morón, ambos con 17 puntos. Más allá del resultado, lo que preocupa es el retroceso en el funcionamiento, especialmente después de haber encontrado una estructura sólida en los encuentros previos.
El desafío inmediato será recuperar esa identidad. Colón ya demostró que puede ser un equipo confiable y competitivo, pero en una categoría como esta, cada partido exige sostener la intensidad y la concentración. La caída en Morón deja una enseñanza clara: el equilibrio conseguido no es definitivo, se construye y se valida fecha a fecha.
